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La despedida

LA DESPEDIDA
 
Martes 6 de Mayo de 2008
 
Hola otra vez, amigos:
 
Hoy vamos a buscar a Misha al orfanato con la esperanza de que no tenga que volver nunca más…
 
Llegamos y le pusimos su ropita nueva, fuimos a Mykolaiv para sacarle una foto en la policía para el pasaporte y luego volvimos al orfanato para hacer una pequeña fiesta de despedida… Estaba otra vez Galiana y en cuanto la vió en el jardín se fue corriendo a enseñarle su ropita y, sobre todo, sus zapatos nuevos…
 
Quisimos montar una pequeña merienda con zumitos y un poco de fruta, pero como llenamos la habitación de globos, los niños se lo estaban pasando tan bien que no hicieron caso a la merienda. Así que apenas tomaron un poco de zumo y eso sólo algunos…. Fue un auténtico revuelo, un revoltillo de niños y globos… Supongo que ese día las cuidadoras se habrán “acordado” mucho de nosotros porque los niños debieron quedar todos muy alborotados.
 

Fue muy divertido y muy emotivo. Nos estabamos despidiendo de las personas que han cuidado de nuestro Misha desde los 14 meses y no sabíamos como explicarnos, no sabíamos que decirnos, pero sabíamos que probablemente no volveriamos a vernos los unos a los otros. Y nos estabamos despidiendo de los demás niños, esos angelitos que nos han acompañado todo este tiempo cuando visitábamos a Misha. Natasha, Nicola, Sasha, Pascha y todos los demás de los que no conocemos sus nombres… Esperamos de todo corazón que también ellos encuentren a una familia que los quiera y los cuide, y los saque de este lugar.
 
Galiana se emocionó cuando se despidió de Misha, le dijo que se iba a vivir con papá y mamá y que tenía que portarse bien, tenía que ser un niño bueno… La vimos con lágrimas en los ojos cuando nos fuimos… ¡Cuánto la echará Misha de menos!   
 




 
EL VIAJE EN COCHE A KIEV
 

 
Pensamos que Misha lloraría al marcharse, que querría volver a su “casa” (a su única casa conocida), a su camita, a su entorno conocido y controlado… Pero no fue así, salió feliz, subió feliz al coche (madre mía, con lo que a él le gustan los coches!) y se pasó todo el tiempo que pudo mantenerse despierto mirando todo lo que iba pasando por las ventanillas: los otros coches, los camiones, las furgonetas, los autobuses, la gente (mucha gente), los edificios, los carteles, los árboles… Dios mío, todo parecía ser nuevo para él, todo parecía interesarle e impresionarle… Se portó de maravilla en el viaje. Pensamos que sería una tortura llevar a un niño ten pequeño en coche para un viaje tan largo, que no pararía quieto, que se cansaría, que tendriamos que parar cada poco rato… Pero no sucedió nada de todo eso… Misha se entretuvo mirando todo lo que había fuera, sentadito en mi regazo y agarradito a mis brazos. Hasta que se quedó dormido en mis brazos (a las 9 y media de la noche),  y hasta casi llegar a Kiev. Lástima que se despertó faltando sólo 60 km para llegar…
 
Todo extrañado, receloso de todo, tímido o asustado…. Cuando llegó el momento de meterlo en la cama llegó el llanto. Lloró desconsoladamente durante casi una hora antes de rendirse al sueño. Pero el sueño llegó y le duró toda la noche… Dulces sueños, corazón…!
 

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