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¡A jugar!

Viernes, 11 Abril 2008

Hoy hemos jugado fuera
 
Hoy hemos vuelto a visitar a Misha. Llegamos en buen momento, pues los estaban vistiendo para salir al jardín. Los visten un montón, a Misha por la mañana le pusieron un buzo gordito, un gorro, una bufanda y unas botas como las de la nieve..parecía un peluche! Pero estaba monísimo. Por la tarde no hacía tanto frío y lo vistieron un poco menos; bueno, la verdad es que esta vez tuvimos el gusto de vestirlo nosotros. La visita fue mucho más agradable, distendida y divertida para todos, aunque más cansada al tener que estar pendiente de él en todo momento. Hasta Lois dijo que se había divertido mucho. Jugamos con un camión, unas palas, se tiró por el tobogán…jugamos al balón con un globo, con la piezas de construcción que le compramos antes de ir, corrimos a pillarnos, vimos los dibujos de un libro y, ¡ cómo no! Mi libreta, siempre mi libreta, que le encanta. Después merendar: unas galletas y unos zumos y… ¡ se acabó la visita por hoy!
 
La verdad es que estamos muy cansados, pero es un placer llegar allí y ver como enseguida te reconoce y viene corriendo hacia ti. Por la mañana él mismo me cogió de la mano y me llevó fuera, al jardín donde juegan. Imagino que poco a poco nos habituaremos a la rutina de ir a verlo y no nos resultará todo tan extraño y tan cansado.
 
Estamos viajando al orfanato siempre en un medio de transporte típico ucraniano llamado “marshurts”. Son unas furgonetas preparadas para llevar pasajeros. Unas son más grandes (casi microbuses), otras son muy pequeñas, pero todas diferentes. Algunas son de gasoil, pero también las hemos visto con unas bombonas en el techo (deben ser de gas). Son de particulares y cada uno pone el precio según le parece (depende del número de pasajeros que pueda llevar o de lo nueva que esté la furgoneta), puede ser 0.75 gryvnas, 1 gryvna, 1.25 o 1.5… Es muy barato (1 euro equivale a 7.5-7.8 gryvnas) y muy curioso: pues los pasajeros que entran por la puerta de atrás entregan el dinero del viaje a un pasajero que se lo pasa a otro, y así hasta llegar al cobrador que devuelve el cambio de la mis ma manera. La gente cuando quiere bajarse le pega un grito al conductor para que pare en la siguiente parada (obviamente no hay botón para solicitar parada). Algunas son medianamente nuevas, pero otras son unos auténticos trastos locos… toda una experiencia! Lo curioso es que están organizadas en líneas, numeradas, y pasan cada muy poco tiempo de modo que aunque pierdas una puedes coger enseguida la siguiente (que pasa al cabo de uno o dos minutos).
 
Hoy os estoy escribiendo esto en casa, mañana en el ciber ya os pondré alguna foto.
 
Da svidania.



Aquí teneis a Lois con Misha...¿qué os parece, hacen buena pareja?

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